JARDÍN EN ARAVACA

MADRID

40° 27'10.08''

El jardín parte de una parcela contenida, con una geometría compleja y un programa familiar exigente. El proyecto trabaja precisamente con esas condiciones para construir una sensación de amplitud y continuidad que acompaña la casa desde la llegada hasta el extremo más íntimo del jardín.

El acceso se produce a través de un gran patio presidido por un roble. Su presencia, casi arquitectónica, introduce desde el primer momento una cierta solemnidad y establece la escala del conjunto. A su alrededor, el dibujo del pavimento, los setos y las celosías van construyendo una llegada pausada, en la que las distintas partes del jardín se insinúan antes de revelarse.

Tras atravesar la casa, el paisaje se abre hacia una sucesión de terrazas que descienden suavemente hasta la piscina. El porche, con sus columnas, participa de esa continuidad y adquiere el carácter de una verdadera estancia exterior. Los ejes prolongados, la disposición de los distintos planos y la presencia de los grandes pinos existentes construyen una profundidad que trasciende las dimensiones reales de la parcela.

La piscina constituye una pieza esencial en esa percepción. Su superficie oscura recoge el cielo, la vegetación y la arquitectura, convirtiéndose en un gran plano de reflejo que amplía visualmente el jardín y mantiene el agua presente como parte de la composición. A su alrededor, cipreses, lavandas, trepadoras y masas arbustivas introducen ritmo, textura y una cierta sensibilidad clásica y romántica, reforzada por la sucesión de terrazas, los pavimentos y la continuidad de las perspectivas.

El jardín se descubre así de forma gradual, desde la claridad del patio de entrada hasta la sombra de los grandes pinos y el reflejo sereno del agua. La escala contenida favorece una relación cercana con la vegetación, mientras la luz, la profundidad de los verdes y la madurez del arbolado construyen una atmósfera íntima, equilibrada y atemporal.

This green pocket is set within a compact plot, with a complex geometry and a demanding family programme. The project works precisely with these conditions to create a sense of breadth and continuity, accompanying the house from the arrival sequence to the most intimate end of the garden.

Access is through a generous entrance courtyard centred on a magnificent oak. Its almost architectural presence immediately gives the space a sense of gravity and establishes the scale of the composition. Around it, the paving, clipped hedges and screens create a measured arrival, where the different parts of the garden are suggested before gradually being revealed.

Beyond the house, the landscape opens into a sequence of terraces descending gently towards the pool. The columned porch becomes part of this continuity and reads as a true outdoor room. Extended axes, the layering of different planes and the presence of mature existing pines create a depth that exceeds the actual dimensions of the plot.

The pool is essential to this spatial perception. Its dark surface reflects the sky, planting and architecture, becoming a broad mirror that visually enlarges the garden and keeps water permanently present within the composition. Around it, cypresses, lavender, climbers and layered shrub planting introduce rhythm, texture and a subtly classical, romantic character, reinforced by the terraced layout, the paving patterns and the continuity of the views.

The garden is therefore experienced gradually, from the clarity of the entrance courtyard to the shade of the mature pines and the calm reflection of the water. Its contained scale encourages a close relationship with the planting, while light, the depth of the greens and the maturity of the trees create an intimate, balanced and timeless atmosphere.