JARDÍN EN SOMOSAGUAS
MADRID
40° 25'44.04''
El jardín se desarrolla en estrecha relación con la arquitectura de Bernardi + Peschard, prolongando hacia el exterior la horizontalidad, la precisión geométrica y la secuencia de planos que definen la vivienda.
Más que como un espacio independiente, el paisaje se concibe como una continuidad de la casa y de la vida familiar. Terrazas, plataformas, agua y áreas de estancia se suceden a distintas cotas, dando lugar a espacios abiertos para reunirse, ámbitos más recogidos para la lectura o el descanso y zonas de juego, todos ellos vinculados por una misma atmósfera de verdor y frescor.
La piscina ocupa una posición central en la composición, articulando visualmente las principales estancias y extendiendo el reflejo de la vivienda hacia el paisaje. A su alrededor, los distintos espacios exteriores se entienden como escenarios de una misma vida doméstica, capaces de acoger momentos, hábitos y memorias.
Frente a la rotundidad mineral de la arquitectura, la vegetación introduce una condición más orgánica, ligera y cambiante. Gramíneas, arbustos y pequeños árboles suavizan los límites construidos, acompañan los recorridos y construyen intimidad, profundidad y sombra.
El resultado es un paisaje sereno y habitable, donde arquitectura, agua y naturaleza encuentran un equilibrio preciso y donde cada espacio responde a una forma distinta de vivir el jardín en familia.
The garden is conceived in close dialogue with the architecture of Bernardi + Peschard, extending its horizontality, geometric precision and sequence of planes into the landscape.
Rather than being understood as an independent space, the garden becomes a continuation of both the house and family life. Terraces, platforms, water and outdoor living areas unfold across different levels, creating open spaces for gathering, more secluded places for reading or resting, and areas for play, all connected by a continuous sense of greenery and freshness.
The pool occupies a central role in the composition, visually linking the main living spaces and extending the reflection of the house into the landscape. Around it, the different outdoor areas become settings for everyday life, shaped to accommodate moments, routines and memories over time.
In contrast with the mineral strength of the architecture, the planting introduces a more organic, lighter and constantly changing character. Grasses, shrubs and small trees soften the built edges, accompany the circulation and create intimacy, depth and shade.
The result is a serene and highly inhabitable landscape, where architecture, water and nature find a precise balance, and where each space offers a different way of experiencing the garden as a family.